Publicado: El domingo 09 abril 2017, a las 11:19
Visto en: Hipertextual
Las “10.000 de YouTube” no solucionará el problema de la plataforma

Era una medida más o menos esperada y, aunque se desconocen los pormenores, la comunidad sabía que tarde o temprano, las exigencias de monetización en YouTube iban a ponerse más complicadas. El reto de Google de hacer YouTube rentable y uno de los núcleos de negocio más importantes del grupo pasaba obligatoriamente por dar un paso adelante y masificar el servicio. El precio, como es lógico, se disparó y, a larga, la cuenta de la compañía salía generalmente a pagar: demasiado ancho de banda, demasiados usuarios que monetizar, y por tanto, más complicado cuadrar la cuenta entre los anunciantes y el precio de las monetizaciones.

Lógicamente, el cambio implantado en el sistema de monetización de YouTube también trajo consigo una proliferación sin precedentes de contenidos basura: vídeos robados, contenidos de otros duplicados y triplicados, contenido protegido con derechos de autor, estafas, clickbait... El número de suscriptores empezaba a ser un indicador susceptible de turnar sus números en visualizaciones potenciales, y por tanto, si el vídeo cumplía con las condiciones (no infringir el Content ID o los términos de uso), el usuario podía monetizar.

Además, en muchas ocasiones, el sistema incluye anuncios en cierto tipo de contenido que, hablando claro y pronto, era basura; por lo que se abría un pequeño dilema: por un lado los anunciantes veían sus anuncios proyectados sobre contenido con el que no se querían ver representados, y por otro lado, YouTube estaba pagando monetización para vídeos de un gusto reprobable que, con un bajo número de visualizaciones pero en números muy abultados, hacía que mientras no saltasen las alarmas, Google tendría que pagar a los usuarios por subir contenido de dudosa calidad.

Estos son problemas implícitos al propio modelo y, en cierto modo, es extremadamente difícil de vigilar si tenemos en cuenta que la mayoría del contenido de YouTube está monetizado bajo parámetros automáticos que solo son regulados cuando alguna de las alarmas salta: o se incumplen los TOS, o hay un reporte de la comunidad o Content ID dice que se están violando los derechos. ¿Cómo soluciona entonces YouTube la problemática de tener que pagar monetización sobre pocas visualizaciones pero en números que se cuenta por millones? Con un modelo mixto.

Las “10.000 de YouTube” no solucionará el problema de la plataforma

Google ha anunciado que, a partir de ahora, solo se podrán empezar a monetizar los vídeos que superen las 10.000 visualizaciones, independientemente del canal e independientemente del contenido. Según la compañía, la medida viene a poner unos número que garanticen que los vídeos son de calidad o, al menos, de calidad más o menos contrastable en visitas. ¿El problema? El que mencionamos al principio. Los problemas implícitos a YouTube no van a verse limitados por poner una barrera a la hora de amortizar porque, paradójicamente, entre los vídeos más vistos también hay contenido con una calidad muy cuestionable.

El problema es que la comunidad no ha recibido con buenos ojos este movimiento. Y es que el único realmente beneficiado es YouTube: por un lado, obliga a que el contenido sea más viral, lo que significa más visitas, a la vez que se libra de pagar la monetización a millones de vídeos que no cumplan con la cuota mínima de visualizaciones; pero a cambio no soluciona el problema: el mal contenido seguirá haciéndose popular, ahora más si cabe, y en términos generales, todo seguirá igual.

Las 10.000 visualizaciones de YouTube no son más que el síntoma de que el sistema, al completo, debe plantearse las formas en las que el contenido en el servicio de Google aporta valor, o al menos, la forma que se tiene de recompensar ese valor más allá del número de visualizaciones.