Publicado: El sábado 01 abril 2017, a las 15:24
Visto en: Abc
El «smartphone» quiere ser tu próximo PC

Samsung explora las posibilidades de usar un teléfono móvil como transmisor a un monitor y un teclado, una propuesta que interesa a la industria dadas las altas prestaciones y elevada potencia de este tipo de dispositivos móviles

Los teléfonos móviles inteligentes han avanzado mucho en rendimiento en los últimos años. Más de lo que uno pudiera pensar tan solo echando un vistazo a las fichas técnicas. La unión entre hardware y software han permitido recorrer una distancia entre los primeros modelos hasta la actualidad para convertirse en útiles herramientas para el trabajo. Quien más quien menos mira el correo del curro o adelanta proyectos. Hay procesos productivos que los «smartphones» están sustituyendo a los propios ordenadores de sobremesa, cuyas ventas se han congelado en cada trimestre. El próximo objetivo de la industria de la tecnología es eliminar una fase.

Es una visión (¿real o futurista?) que concibe Samsung. Su último modelo presentado, el Galaxy S8, inaugura un sistema llamado DeX -acortación de Desktop Experience- que permite conectar el móvil a un monitor, teclado y ratón a través de un «dock» especial. Suficiente para transferir información a una pantalla de mayor tamaño y, en efecto, realizar algunas tareas específicas. Todas, eso sí, sobre Android pero plasmado en un formato de escritorio. Es decir, uno coge el ratón y un puntero para ir señalando, abriendo y ejecutando diferentes aplicaciones. La base, que también actúa como cargador del móvil, es capaz de reproducir imágenes en calidad 4K, conexión ethernet, alberga dos puertos USB y un puert HDMI.

Porque seamos claros: lo que llevas en el bolsillo o en el bolso de mano es, básicamente, un ordenador. Un mini pero ordenador en líneas generales. Así de sencillo. Ese pequeño aparato electrónico (algunos más grandes que otros) ha sustituído en los últimos tiempos a muchos otros dispositivos. Piensa. ¿Alguien utiliza ya un reproductor MP3 independiente? ¿Quién compra ya una cámara compacta? ¿Alguien se cabrea cada mañana cuando suena el dichoso despertador que habita en su mesita de noche?

Es cierto, son muchos los objetos que se han concentrado en un único espacio. Miramos con extrañeza a quienes, por la calle, anda con un discman en la mano. Uno podría pensar, «quién es ese loco»? El aumento de potencia y considerable mejora de las prestaciones de los teléfonos móviles actuales queda un nuevo paso que dar. ¿Podrían sustituir a los ordenadores PC? Hay intentos, con mayor o menor acierto. Pero algunas experiencias interesantes ya lo están intentando.

El gran desafío radica en dotar de mayores funciones a este tipo de «apps», que no dejan de ser meros programas informáticos condensados. Software al fin y al cabo. La propia compañía surcoreana saca pecho: Samsung DeX proporciona una experiencia basada en Android «similar a la de un ordenador» permitiendo a los usuarios acceder a las aplicaciones, editar documentos, navegar por internet, ver vídeos y responder a mensajes, entre otras cosas. Para utilizarlo los usuarios simplemente insertan su «smartphone» en la estación (cuyo precio es de 150 euros) la cual se conecta con un monitor compatible con conexiones HDMI y se conecta con cualquier teclado y ratón por medio de Bluetooth, USB o RF.

¿Estás pensando en el trabajo? Efectivamente. Puede que conforme avanzamos tecnológicamente el concepto de informática tradicional quede en desuso también en el entorno laboral. ¿Te imaginas llegar a tu puesto de trabajo, sacar del pantalón un móvil, conectarlo y empezar a trabajar? Eso es cada vez más posible. Depende, por tanto, el software y sistema operativo empleado para que sea práctico y, sobre todo, útil a la hora de ejecutar diferentes tareas.

La propuesta de Samsung viene acompañada de una serie de colaboraciones clave con Microsoft y Adobe que permite la compatibilidad de DeX con las aplicaciones móviles de ambas compañías, incluyendo Adobe Acrobat Reader móvil y Lightroom Mobile, lo que hace posible una funcionalidad e interfaz de usuario similares a las de un puesto de escritorio. También permite acceder de forma remota y segura a los escritorios virtuales a través de soluciones de otras firmas como Citrix, VMware y Amazon Web Services. Una demostración de convergencia y poderío, ya que numerosas empresas utilizan sus servicios para construir sus propias herramientas.

Microsoft, con su opción Continumm integrada en Windows 10, se apoyó en una propuesta similar hace un par de año. Un solo cable conectado al «smartphone» basta para acercarse, ligeramente, a la experiencia de un entorno de escritorio. Sin embargo, la lista de «apps» compatibles es más bien reducida. Es también un accesorio que, a diferencia del bonito diseño de Samsung, se conecta a través de un cable, aunque es posible realizar la transferencia de manera inalámbrica pero afecta a su latencia. Extrae resoluciones de 1.080 p, por lo que en monitores de mayor resolución el resultado presenta inconsistencia y la multitarea no está bien resuelta (DeX permite multiventana, redimensionar ventanas.. y soporta un sifín de aplicaciones Android). Actúa quasi a modo de espejo, con lo que no está del todo conseguido.

Esa idea comienza a observarse con interés por parte de otros gigantes de la industria. Apple ha registrado recientemente una patente que describe una forma para conectar el iPhone a una especie de esqueleto en forma de ordenador o tableta y, una vez encendido, comenzar a trabajar con la plataforma fácilmente. Queda por saber cuánto de realidad tiene ese experimento y de qué forma podría integrarse en un producto final. ¿Ofrecerá almacenamiento interno independiente al margen del iPhone? ¿Se guardarán los archivos y documentos en la «nube»? El tiempo dirá si estamos ante un elemento verdaderamente disruptivo.

Pero, en efecto, esa visión no es totalmente nueva. Uno de los pioneros fue Motorola que lanzó, en 2011, un teléfono, Atrix, que por medio de una estación base que podía convertir el teléfono, con sólo acoplarlo, en un ordenador portátil suficientemente funcional o en un dispositivo multimedia que permite llevar cualquier contenido del teléfono a una pantalla grande a través de un simple puerto HDMI. En principio, la gracia de esta propuesta era que se podía utilizar como un ordenador completo. El móvil, en particular, era el aparato que daba la vida. No cuajó.