Publicado: El domingo 19 marzo 2017, a las 22:28
Visto en: Abc
La mensajería (virtual y colaborativa) busca su lugar en la empresa

Google anuncia la separación de su servicio de comunicación Hangouts en dos, una que competirá directamente contra Slack y otra pensada para videconferencias, lo que demuestra que la mundo laboral es un nicho de mercado al alza para las comunicaciones digitales

Debe haber tela cortar (y la hay) en el mundo empresarial para comprender el intento de algunas empresas tecnológicas en poner rumbo hacia la productividad laboral a través de la mensajería. Si hablamos de transformación digital en este entorno, las oficinas y puestos de trabajo se han llenado de «gadgets», objetos virtuales y servicios digitales para, en principio, favorecer la actividad profesional. Y la comunicación es un pilar fundamental para la elaboración de sus estrategias.

Se entiende, pues, que hayan aparecido en los últimos tiempos servicios de comunicación específicos que han sido adoptados, con más o menos acierto, en el seno de la empresa por sus potencialidades. Algunas de las cuales bajo filosofías abiertas para que los departamentos de tecnología de las distintas corporaciones jueguen a su antojo con algunas de las opciones disponible. Slack, con más de cuatro millones de usuarios, es un buen ejemplo de hacia dónde ha traccionado la comunicación entre empleados. El software ofrece salas de chat que se pueden organizar en función de tareas, abrir grupos privados o públicos y, además, es capaz de integrar múltiples servicios de terceros como servicios en la «nube» (Google Drive, Dropbox), alojamiento de proyectos (GitHub) o administradores de actividades (Trello).

También Yammer -propiedad de Microsoft- está presente en algunas empresas. En este caso, sirve a modo de Twitter interno en donde los empleados (por ejemplo, los redactores de un medio de comunicación) comparten y comentan las fases de un proyecto y comunican sus tareas finalizadas. Además, el gigante del software tampoco quiere perder el tren y, para ello, lanzará el próximo 14 de marzo Teams, una plataforma colaborativa similar a Slack que será compatible con la suite Office 365 y que, además, podrá integrarse en Skype, de la que también son dueños.

Todas estas aplicaciones tiene un objetivo evidente: mejorar, ordenar y agilizar las tareas. Y, además, lo logra permitiendo incluso estableciendo comunicaciones entre empleados que no se encuentran en el mismo espacio físico. ¿Qué puede conseguir con ello? Por ejemplo, favorecer el teletrabajo. La mensajería instantánea se ha colocado en primera línea. Aunque las empresas siguen temerosas de usarla, y pese a las recomendaciones de algunos expertos en buscar una alternativa, WhatsApp se utiliza en el trabajo para comunicarse entre los empleados y compartir archivos y documentos de vital importancia para completar sus tareas. La firma americana propiedad de Facebook ha venido mejorando algunas de sus funciones en los dos últimos años.

Hay que tener presente, por ejemplo, la versión de escritorio que, con sus pros y sus contras, permite establecer comunicación desde el ordenador, necesario y habitual herramienta de trabajo para millones de personas. Además, la posibilidad de compartir y añadir diferentes formatos (videos, archivos PDF, imágenes…) se ha convertido en un producto útil para estos casos. Y filtraciones recientes indican que WhatsApp va camino de articular algún tipo de mecanismo o estrategia para captar a las empresas, ya sea con perfiles verificados para ejercer de canal de atención al cliente o una herramienta publicitaria.

¿Qué están haciendo otras empresas? Algunas, como Alphabet (Google), virar hacia un intento de captar al público empresarial, aunque con ello demuestra el gigante de internet que está dando palos de ciego en el universo de las aplicaciones de mensajería. Uno ya ni se acuerda el número de servicios de comunicación que ha venido lanzando, retirando, probando y fusionando en los últimos tiempos. Lo último que se le ha ocurrido es disgregar los dos universos. Por un lado, su plataforma más potente, Hangouts, se parte en dos para, por un lado, atacar al entorno doméstico, y por otro centrarse en otro desafío: ser tu próxima herramienta indispensable para el trabajo.

La primera se llama Hangouts Chats, permite establecer conversaciones de corte profesional y parece estar en la misma línea de Slack o HipChat. La gracia de todo esto es que es posible crear salas de chat y grupos de trabajo y, a su vez, se podrán integrar y utilizar otros servicios propios como Drive, Docs, Gmail, así como otros de terceros como Box. La segunda, Meet, es una aplicación de videoconferencia al más puro estilo de Skype y que soportará hasta treinta usuarios distintos. Útil, por ejemplo, para reuniones y organización de encuentros.

A pesar de contar con una inmensa base de usuarios (para usar Android se necesita de una cuenta de Google), la compañía ha optado por atender a los usuarios empresariales en lugar de transformar esta aplicación en un servicio de mensajería personal como Facebook Messenger y WhatsApp, que tienen por ahora ganada la batalla en el mundo móvil. Las comparativas, odiosas, son inevitables: tanto Slack como Hangouts se pueden ejecutar como aplicaciones o en un navegador. La pregunta es, ¿tiene futuro Google en este terreno? ¿Logrará hacerse un hueco en este mercado tan goloso?