Publicado: El martes 07 febrero 2017, a las 06:00
Visto en: Tuexperto
Amenazas desde el cielo, la basura espacial descontrolada

La basura espacial rodea La Tierra

Según la NASA tenemos en torno a medio millón de trozos de chatarra espacial volando sobre nuestras cabezas: es un riesgo para los casi 800 satélites operativos en el espacio en torno a nuestro planeta, y también lo es para los que estamos con los pies en el suelo, pues alguno de estos trozos podría acabar cayendo hacia La Tierra y no desintegrarse totalmente en su entrada en la atmósfera.

Aunque recientemente hemos visto en el cine qué podría pasar “ficcionado” (Gravity), la verdad es que no estamos tan lejos de ese guión: el peligro es real y por ejemplo la Estación Espacial Internacional (ISS) tiene un blindaje para objetos de hasta un centímetro aproximadamente, pero no es capaz de detectar objetos más pequeños que unos cinco centímetros. Entre esas dos medidas… bueno, podría haber “un Gravity”.

Escoba espacial

Estos días el tema vuelve a estar de actualidad debido al intento (fracasado) de la Agencia Espacial Japonesa (JAXA) de poner en marcha un satélite “recoge-basura”, el Kounotori 6. Este satélite viajó a la Estación ISS tras su lanzamiento el pasado 27 de enero y, después de aprovechar el espacio disponible para dejar provisiones en la Estación ISS, iba a cumplir una misión experimental para probar un sistema para recoger basura espacial.

Amenazas desde el cielo, la basura espacial descontrolada

La idea era que iba a desplegar un cable metálico muy largo (700 metros), y a base de electromagnetismo iba a atraer y frenar piezas de basura sueltas, para que cayeran hacia La Tierra y se desintegraran en la atmósfera. En teoría la interacción del cable con el campo magnético terrestre iba a generar suficiente capacidad de atracción para ello, pero por desgracia el experimento salió muy mal: una vez suelto el satélite de la Estación ISS, no se consiguió desenrollar el cable y, pese a una semana de diversos intentos de solucionar el problema, al final el propio satélite Kounotori 6 acabó cayendo fuera de órbita sin haber podido completar su misión. Según un portavoz de la agencia japonesa JAXA: “No sabemos por qué no pudimos extender el cable, pero creemos que no es debido al cable en sí sino a algún sistema auxiliar que falló. Estamos investigando en detalle qué ha pasado”.

Otros proyectos y amenazas

Hay bastantes más proyectos de escobas o aspiradores espaciales para limpiar la basura que flota, mejor dicho da vueltas a toda velocidad, allá arriba. Gran Bretaña probará en breve un sistema de redes lanzadas con arpones, y la Agencia Espacial Europea (ESA) está trabajando en una red “de pesca” con idea de enviarla al espacio en 2023.

Pero mucho antes -y pronto será titular en las noticias- tenemos una amenaza que no es precisamente de pequeños fragmentos o restos; es grande, muy grande: la primera Estación Espacial China, llamada Tiangong-1 (significa “Palacio del Cielo”) está desde hace unos meses fuera de control y las autoridades chinas ya han advertido que caerá a La Tierra “en algún momento de este año”.

El gigante chino que se cae

No saben cuándo será exactamente, ni dónde, y lo peor es que la Tiangong-1 no es pequeña pues pesa en torno a 8’5 toneladas; en su momento, fue lanzada el 2011, fue un símbolo de la potencia política y científica de China. Ahora es una amenaza real porque muchas partes de su estructura de desintegrarán en la reentrada a la atmósfera, pero los científicos reconocen que habrá partes muy densas (como los motores cohete y piezas de la estructura) que no se quemarán: “habrá pedazos de hasta 100 kg que llegarán al suelo”, afirman algunos.

Amenazas desde el cielo, la basura espacial descontrolada

Según estas fuentes y si está como parece fuera de control, cayendo “naturalmente”, es difícil predecir cuándo terminará su caída. Incluso un par de días antes, no se sabrá más que con precisión de unas seis horas, y por ello también es imposible predecir si caerá al océano (lo más probable al ser la mayor parte de la Tierra mar) o en tierra firme, y si será en una zona poblada o no. “Alguna pieza podría caer en el coche de alguien, o las piezas de metal dañar el tejado de alguna casa, pero será como si se cayera una pieza de un avión, no unos daños de amplio alcance”. Menudo consuelo… seguiremos informando.

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