Publicado: El domingo 05 febrero 2017, a las 10:42
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Según el criterio del Sindicato de Guionistas de América, a un lado o al otro del río Misisipi, para que uno de ellos sea acreditado en una película determinada tiene que haber escrito más del cincuenta por ciento de un guion original o, en el caso de las adaptaciones, al menos el treinta y tres por ciento. Naturalmente, no siempre es así, pero para que opten a premios cinematográficos sí se trata de una regla inamovible. En estas circunstancias, hace décadas surgió la figura de lo que se conoce como script doctor o consultor de guion, que se dedica a reescribir o pulir los libretos de otros a instancias de los productores de una película, figura que, en algunas ocasiones, ha llegado a estar de lo más cotizada. Así que ellos, los que sencillamente no han redactado los porcentajes establecidos de lo que acaba siendo la película final y otros a los que los de arriba les tenían entre ceja y ceja no reciben crédito por su trabajo.

El primer guionista de la historia al que se señala como script doctor es Al Boasberg, que adaptó las memorias del solado William Pittenger para la muy grata The General (Clyde Bruckman y Buster Keaton, 1926), por ejemplo. Su labor como guionista en la sombra comenzó con Speedy (Ted Wilde, 1928), una de las comedias mudas de Harold Lloyd, y continuó con The Cameraman (Keaton y Edward Sedgwick, 1928), Way for a Sailor (Sam Wood, 1930), Freaks (Tod Browning, 1932) y la inconmensurable A Night at the Opera (Wood, 1935), para las que escribió diálogos adicionales. De A Day at the Races (1937), filme protagonizado por los Hermanos Marx igual que la obra maestra de Wood, era una historia original suya pero decidió no aparecer como guionista por unas agrias desavenencias con la Metro-Goldwyn-Mayer.

Cuando los guionistas de cine no reciben crédito por su trabajo

Ben Hecht - GettyImages.com

Ben Hecht, conocido nada menos que como el Shakespeare de Hollywood, autor de los libretos de Scarface (Howard Hawks y Richard Rosson, 1932) o Notorious (Alfred Hitchcock, 1946) y la primera persona que ganó el Oscar al Mejor Guion Original, participó en la escritura de hasta setenta de ellos sin ser acreditado, para directores como Edward Dmytryk, Robert Siodmak, William Dieterle, Otto Preminger o Vittorio De Sica. Por lo que sabemos, el motivo de que en buena parte sus guiones no se le acredite es el boicot al que los británicos le sometieron por apoyar resueltamente la lucha sionista de Palestina cuando aún era colonia de Reino Unido.

Entre tales aportaciones se encuentra A Star Is Born (William A. Wellman y Jack Conway, 1937), Angels with Dirty Faces (Michael Curtiz, 1938), Stagecoach (John Ford, 1939), Wuthering Heights (William Wyler, 1939), la celebérrima Gone with the Wind (1939), The Shop Around the Corner (Ernst Lubitsch, 1940), His Girl Friday (Hawks, 1940), Spellbound (Hitchcock, 1945), Gilda (Charles Vidor, 1946), la asombrosa Rope (Hitchcock, 1948), The Thing from Another World (Hawks y Christian Nyby, 1951), Strangers on a Train (Hitchcock, 1951), la oscarizada The Greatest Show on Earth (Cecil B. DeMille, 1952), Mutiny on the Bounty (Lewis Milestone, 1952) o Cleopatra (Joseph L. Mankiewicz, 1963).

Cuando los guionistas de cine no reciben crédito por su trabajo

Robert Towne - Wikipedia.org

En el caso de Robert Towne, que escribió el guion de la valoradísima Chinatown (Roman Polanski, 1974) o de la alucinante Mission: Impossible (Brian de Palma, 1996), no se vio su nombre en dieciséis libretos para los que ofreció su habilidad a directores como Richard Fleischer, Alan J. Pakula, Warren Beatty o William Friedkin; entre estos libretos está el de Bonnie and Clyde (Arthur Penn, 1967), la importantísima The Godfather (Francis Ford Coppola, 1972), Marathon Man (John Schlesinger, 1976), Greystoke (Hugh Hudson, 1984), Frantic (Polanski, 1988), The Firm (Sydney Pollack, 1993) o The Rock (Michael Bay, 1996). Coppola, que deseaba acreditarle y él no quiso, le dio las gracias por su contribución al recoger el Oscar correspondiente, tal como Towne le había indicado.

Siendo hijo de un renombrado cineasta, Tom Mankiewicz se introdujo en el negocio familiar y redactó, por ejemplo, los guiones de varios filmes de James Bond, como Diamonds Are Forever o The Man with the Golden Gun (Guy Humilton, 1971, 1974). Sin la acreditación que lo corroborase, se afanó con los de la serie Columbo (Richard Levinson y William Link, 1971-2003) a instancias del actor Peter Falk, The Cassandra Crossing (George P. Cosmatos, 1976), Superman (Richard Donner, 1978), Superman 2 (Donner y Richard Lester, 1980) o las míticas Gremlins (Joe Dante, 1984), Ladyhawke y The Goonies (Donner, 1985). Y en 2006 ayudó a su director predilecto a recomponer la versión de Superman 2 que los productores habían rechazado un cuarto de siglo antes.

Cuando los guionistas de cine no reciben crédito por su trabajo

Carrie Fisher - TheVelvetOnion.com

La comediante Elaine May, a la que vimos el año pasado en la serie de Woody Allen, escribió el guion de Heaven Can Wait (Beatty, 1978) —curiosamente, del que Tawne fue script doctor—, The Birdcage o Primary Colors (Mike Nichols, 1996, 1998). Pero también, sin acreditar, el de Reds (Beatty, 1981), Tootsie (Pollack, 1982), la fantasía imprescindible de Labyrinth (Jim Henson, 1986) y Dangerous Minds (John N. Smith, 1995).

Por su parte, Tom Stoppard, guionista oficial de Brazil (Terry Gilliam, 1985), Empire of the Sun (Steven Spielberg, 1987) o la oscarizada Shakespeare in Love (John Madden, 1998), afirma que actúa como consultor de guion una vez al año porque le pagan divinamente y, además, trabaja con personas a las que admira. No obstante, sólo sabemos que ha metido mano en los libretos de la inigualable aventura de Indiana Jones and the Last Crusade (Spielberg, 1989), cuyos diálogos le pertenecen casi todos, la enérgica Sleepy Hollow (Tim Burton, 1999) y The Bourne Ultimatum (Paul Greengrass, 2007), si bien existen rumores de que le echó un ojo al de Star Wars: Revenge of the Sith (George Lucas, 2005).

Cuando los guionistas de cine no reciben crédito por su trabajo

Aaron Sorkin - etalk.ca

La actriz que interpretó a la archiconocida Leia Morgana, Carrie Fisher, era “una de los script doctors más solicitados de la ciudad” según Entertainment Weekly; y su bolígrafo rojo garrapateó por los guiones de Hook (Spielberg, 1991), Lethal Weapon 3 (Richard Donner, 1992), Sister Act (Emile Ardolino, 1992), Last Action Hero (John McTiernan, 1993), Star Wars: The Phantom Menace (Lucas, 1999), Scream 3 (Wes Craven, 2000), en la que también actuaba, Attack of the Clones (Lucas, 2002), Intolerable Cruelty (Ethan y Joel Coen, 2003), Mr. and Mrs. Smith (Doug Liman, 2005) o, como quizá Stoppard, Revenge of the Sith (Lucas, 2005), entre otros.

Sería extraño que un guionista con la estupenda reputación de Aaron Sorkin, que tiene en su haber los libretos de la potente A Few Good Men (Rob Reiner, 1992), la afilada The Social Network (David Fincher, 2010) o la lúcida Steve Jobs (Danny Boyle, 2015), y ha sido showrunner de The West Wing (1999-2006) o The Newsroom (2012-2014), no hubiese trabajado de consultor. La oscarizada Schindler’s List (Spielberg, 1993), The Rock —como Towne—, Excess Baggage (Marco Brambilla, 1997) y Enemy of the State (Tony Scott, 1998) son los títulos que se le conocen en esta tarea.

Quentin Tarantino no necesita presentación, pero si es autor de los guiones de True Romance (Scott, 1993) y From Dusk Till Dawn (Robert Rodríguez, 1996), también ideó la trama de Natural Born Killers (Oliver Stone, 1994) y revisó los libretos de It’s Pat (Adam Bernstein, 1994), Crimson Tide (Scott, 1995) —como Towne— y The Rock —como este y Sorkin—. Por su parte, Joss Whedon, responsible de Buffy, the Vampire Slayer (1997-2003), Firefly (2002-2003) o las dos entregas de The Avengers (2012, 2015), ha retocado los de Speed (Jan de Bont, 1994), The Quick and the Dead (Sam Raimi, 1995), Waterworld (Kevin Reynolds, 1995), Twister (De Bont, 1996) y X-Men (Bryan Singer, 2000).

Cuando los guionistas de cine no reciben crédito por su trabajo

Paul Attanasio - Jsonline.com

A Paul Attanasio, guionista de Quiz Show (Robert Redford, 1994), Donnie Brasco (Mike Newell, 1997) o Sphere (Barry Levinson, 1998) y creador de la serie Homicide: Life on the Street (1993-1999), el ejercicio de script doctor le resulta estimulante. Por eso se ha encargado de los textos de Speed —como Whedon—, Air Force One (Wolfgang Petersen, 1997), Armageddon (Bay, 1998) —como el omnipresente Tawne—, Patch Adams (Tom Shadyak, 1998), Town and Country (Peter Chelsom, 2001) y The Bourne Ultimatum —como Stoppard—. Y el director John Sayles, de quien se valora Matewan (1987) y Passion Fish (1992), ha sido consultor de los guiones de Apollo 13 (Ron Howard, 1995) y Mimic (Guillermo del Toro, 1997).

No tenemos idea de hasta qué punto modificó William Goldman, autor de los libretos de Butch Cassidy and the Sundance Kid (George Roy Hill, 1969), All the President’s Men (Pakula, 1976) o Misery (Reiner, 1990), el del oscarizado de Good Will Hunting (Gus van Sant, 1997); o Frank Darabont, director de la maravillosa The Shawshank Redemption (1994) o The Green Mile (1999), el de Saving Private Ryan (Spielberg, 1998); o M. Night Shyamalan, que nos brindó la impresionante The Sixth Sense (1999) o la hipnótica Unbreakable (2000), los de She’s All That (Robert Iscove, 1999) y Artificial Intelligence (Spielberg, 2001). Pero, en honor a la verdad, debería acreditárseles debidamente en estas películas, tanto como a todos los demás guionistas en la sombra.