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Publicado: el domingo 23 octubre 2016 a las 23:27
El Big Data llega a la producción de energía renovable

La firma alemana Kaiserwetter lanza un sistema pionero en el sector llamado Aristóteles que está diseñado para integrar las posibilidades del «Internet de las Cosas», análisis de grandes datos y servicios en la nube, un nuevo concepto que su consejero delegado, Hanno Schoklitsch, asegura que está encaminado a ser más eficientes

Se llama Aristóteles. Qué mejor nombre que el del filósofo que supo renovar las áreas del conocimiento para bautizar a una plataforma que aspira a revolucionar la gestión de activos de producción de energía. Uno de los mayores retos a los que se enfrentan las sociedades actuales es lograr pasar página sobre los actuales modelos energéticos. Mejor distribución, ahorro de costes, mejoras técnicas y, sobre todo, la optimización de recursos son algunos espacios que se abren gracias a las nuevas tecnologías.

Ante ese desafío, Kaiserwetter, especializada en la gestión de parques eólicos, ha desarrollado un sistema pionero que combina varias tecnologías actuales que se van abriendo camino, como el «Internet de las Cosas», el despliegue de sensores, técnicas de análisis de Big Data, así como una infraestructura digital centralizada en la computación en la nube. Este cóctel se innovaciones aplicadas al mundo de la energía ha tomado un nombre, EnerTech, que está destinado a «buscar soluciones innovadoras que permitan optimizar la gestión de los activos renovables y la eficiencia de las empresas del sector de la energía», señala en declaraciones a este diario Hanno Schoklitsch, consejero delegado de la firma alemana.

El sector energético se encuentra en plena revisión. Los defensores del modelo «verde» se apoyan en el cambio climático y en el aumento de la competencia del mercado de las renovables para buscar nuevas formas de aumentar la capacidad y eficiencia de la producción. Y, sobre todo, el consumo, todavía minoritario, aunque en aumento. Según datos de la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA), este sector aportó unos 8.256 millones de euros al producto interior bruto español e invirtió en innovación tecnológica unos 230 millones en 2015, pero los productores ponen de manifiesto que las energías renovables en su conjunto «continúan estancadas en España».

«Las innovaciones digitales encierran un gran potencial para redefinir la operación de unidades productivas y el rendimiento de activos»Hanno Schoklitsch

Pero, ¿qué puede aportar el «Internet de las Cosas» a la eficiencia energética? Para Schoklitsch, la actual tesitura en la que se encuentra es muy ambiciosa: «La transición energética es el mayor proyecto informático de todos los tiempos y además abre las puertas a nuevas áreas de negocios. Las innovaciones digitales encierran un gran potencial para redefinir la operación de unidades productivas y el rendimiento de activos».

 

La idea de trasladar este concepto tecnológico al terreno de las renovables permite «poner en contacto a la oferta con la demanda, aprovechar recursos escasos de manera óptima y lograr precios menores a través de procesos eficientes». Habitualmente, cuando se habla de un mundo hiperconectado en donde se despliegan inumerables sensores que obtienen información en tiempo real interviene el miedo escénico a ser pirateado.

De hecho, en solo cuatro años los ciberataques a infraestructuras críticas se han multiplicado por 20 y, en el contexto nacional español, durante los primeros meses del año se frenaron hasta 50 incursiones contra sectores considerados esenciales para el funcionamiento del Estado. Ante el posible riesgo de ser «hackeados», Schoklitsch defiende que existe un «alto grado de seguridad» y todos los datos están almacenados almacenados en un CPD (Centro de Procesamiento de Datos) servidor de datos Tier IV -una clasificación que garantiza hacer frente a las peores incidencias técnicas sin interrumpir nunca la disponibilidad de los servidores-. Situado en Alemania, está protegido «contra cualquier manipulación» y «cuenta con niveles de seguridad de datos muy por encima del promedio a nivel internacional».

Tendencias en el sector

En un contexto mundial en el que cada vez se consume más y más energía, los países más avanzados buscan a la despeserada nuevas alternativas para hacer frente a las exigencias. Y las previsiones apuntan a que va a ir a más. Un informe de World Energy Outlook concluye que la capacidad mundial de la energía eólica aumentará entre 2014 (762 TWh) y 2020 en un 85% hasta alcanzar unos 1.400 TWh. Entre 2020 y 2025, volverá a aumentar un 43%, llegando así a casi 2.000 TWh. Según el acuerdo de la cumbre del clima de París (COP21), más de 170 países han mostrado su compromiso para reducir el impacto del calentamiento global pero suena a poco.

«Nos vemos obligados a desarrollar nuevas formas de producción de energías limpias, a adaptar redes e infraestructuras, y a aumentar la eficiencia energética en la producción y el consumo, para poder así reducir de manera sostenible el consumo de energía y el uso de energías fósiles», sostiene Schoklitsch, quien considera que en el futuro se espera la desaparición de los modelos energéticos basados en las subvenciones y el aumento de la competencia entre las empresas para desarrollar nuevos proyectos renovables. «De esta manera estamos en el buen camino que nos llevará a producir electricidad a partir de energías renovables a precios competitivos». Para alcanzar ese ansiado futuro está convencido que los países europeos en la actualidad quieren ir hacia más renovables «porque quieren aumentar su independencia energética» y «conseguir precios de la electricidad más competitivos» para sus industrias y sus ciudadanos.

En su opinión, en el futuro se incrementará la competencia dentro del mercado de las energías renovables y que los propietarios de activos deberán operar y gestionar sus parques de producción de energía renovable con más eficiencia y a costes significativamente inferiores. «Los requisitos de transparencia de integración de los desempeños comerciales y técnicos se volverán cada vez más importantes», asegura Schoklitsch, al tiempo que anticipa la formación de grandes unidades de carteras y mayores volúmenes de inversión: «Esto favorecerá el surgimiento de ideas innovadoras que modificarán procesos hasta ahora firmemente arraigados y contribuirán a reducir los costes de manera significativa».

Surgen, sin embargo, muchas dudas al respecto. ¿Hay algún riesgo asociado a la inversión en energía eólica y solar? ¿Cómo pueden evitarse? «Hoy en día, lo único constante en la industria energética es el cambio. Alteraciones sin precedentes obligan a gobiernos, proveedores, inversores y consumidores a reconsiderar sus creencias habituales sobre el sector energético. Los lucrativos modelos de negocio basados en la producción central que hasta ahora funcionaban bien entre los proveedores van perdiendo vigencia», explica. A su jucio, esta situación también se puede aplicar al sector de las energías renovables. «Para poder adelantarnos a lo que nos depara este proceso de transformación, todos los actores de la industria energética, junto con inversores y gobiernos debemos trabajar en nuevas estrategias y modelos de negocios y diseñar nuevos modelos de financiación y de gestión de riesgos».  

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